Viaje en el tiempo
inesperado
John Carter era un joven que trabajaba de jardinero
a domicilio. A él siempre le salía todo bien y no le faltaba dinero como para
vivir. Era alto, con ojos marrones color café, fuerte, robusto, y vivía con
su familia: la madre y la hermana. Para el trabajo se ponía un jean ya muy
gastado con varios agujeros, una remera celeste y un sombrero de paja. Un día,
recibió un llamado de un señor adulto llamado Horacio, con gran cantidad de
años cuya voz no se le escuchaba, para que le cortara el pasto. En ese instante, el joven aceptó la propuesta y marchó hasta la casa del señor. En esta
oportunidad, él llevaba un fertilizante líquido transparente que le habían recomendado sus amigos que también eran jardineros. Llegó a la casa del cliente,
donde fue excelentemente atendido por la esposa del señor Horacio. Luego,
comenzó a cortar el largo pasto sobre él que, teniendo gran cantidad de yuyos, se podía
caminar fácilmente. John no era de hablar con sus clientes, ya que era tímido.
Entonces, cuando escuchaba que Horacio le hablaba, respondía con un nudo en la
garganta, como si fuera a llorar.
El señor, entonces, le llevó un vaso de agua y
lo colocó en una mesa de vidrio. En ese momento, John estaba usando el
fertilizante que, por cierto, se parecía al agua y lo colocó al lado del vaso para tomar cómodamente. Horacio, sorprendido al ver que el vaso de agua seguía
intacto, (que en realidad era el fertilizante), se lo llevó, y se lo ofreció a su
esposa. Pero ella no quiso agua y se la tomo el cliente, y al mismo tiempo, muriéndose de
intoxicación.
John no sabía nada de esto, porque estaba en el patio cortando
el pasto. Luego, recordó que el señor le había contado que en el sótano podía
dejar sus herramientas para que no estuvieran desparramadas en el patio. Se dirigió
al sótano, ya que le faltaba la hoz para sacar los yuyos.
Al llegar, encontró una puerta que tenía una luz oscura color violeta debajo de ella. Abrió la
puerta, y entro. en ella. Pero al parecer no
había pasado nada: las herramientas seguían intactas y la puerta estaba
abierta. Salió del sótano, y miró el patio. Todo parecía algo moderno con sistemas
eléctricos de riego. Recorrió la casa y solo se encontraba la mujer, la esposa
de Horacio. Quien sorprendida por la situación, lo abrazó y lo atendió y le dio ropa moderna para no parecer de la vieja generación. John no entendía nada y se dirigió a la calle.
Fue a su casa, pero en el transcurso del viaje, la
gente lo miraba con caras raras. La sociedad lo estaba buscando ya que había desaparecido por 50 años. Cuando llegó a casa, estaba la hermana nada más, la madre…
había muerto. Luego de que la hermana, que también estaba sorprendida, le
explicó todo, le dió la oportunidad de volver en el tiempo dirigiéndose a la
casa de Horacio, actualmente de la esposa, y atravesar la puerta. Él hizo todo
lo que le dijo su hermana, y al saber que ya estaba en el tiempo correcto, se
fue a fijar si ya había tomado el fertilizante el señor, ya que la esposa le
había explicado lo que había pasado. ¡Y no! No había muerto: el cliente, recién
en ese momento, estaba preparando el vaso de agua para dárselo a John. Logró
salvar al cliente y vivió en paz, guardando en secreto todos los hechos vividos.
FIN.