viernes, 31 de agosto de 2012

Un cuento de aventuras


Misión en el Espacio

     Todo comenzó cuando el piloto llamado James me preguntó:
―Señor, ¿está listo para despegar?
―Sí, James― respondí confundido, sin saber qué pasaba.
     De pronto, me di cuenta de que en realidad, estaba en un asiento al revés, toda la sangre se me corría a la cabeza. El sudor frío de los nervios  que tenía, me hacían tener frescas las orejas. Luego, a pesar de esa extraña sensación, razoné y supe que estaba en una nave espacial que nos llevaba al exterior…
     Al mismo tiempo, el comandante Peter, gritó:
―El lanzamiento comienza en:3, 2, 1, ¡DESPEGUEN! ―.
     Todos estábamos nerviosos, y al salir despegados, no podíamos levantar la cabeza del asiento por la velocidad que llevaba la increíble nave. En menos de un minuto, ya estábamos en el espacio luego de liberar varias capas de peo de la nave que se desprendían solas…
     Era el 20 de Junio de 2012, ellos estaban allí conmigo para realizar una misión: se debían plantar pequeñas dinamitas en la Luna para extraer una pequeña muestra de la esfera gigante. Era algo loco utilizar dinamitas para extraer la muestra, dijeron ellos, pero la misión decía eso y no tenían ganas de defraudar al equipo increíble de la NASA.
     Todo iba perfectamente bien hasta que en ese mismo instante, nos dimos cuenta de que el motor de la nave se había roto y que era muy difícil arreglarlo. La nave daba círculos en el oscuro espacio dirigiéndose hacia un asteroide. La única posibilidad que había era muy arriesgada y peligrosa: Había que ponerse el traje para salir al espacio exterior y cambiar el motor de la nave. Enseguida, yo me puse como voluntario y en ese mismo instante, ya tenía puesto el traje.
     Todo parecía muy raro, porque era muy rápido. Salí al exterior y me sentí libre y muy liviano. Me iba arrastrando con la nave girando, inclinando mis brazos a mi cuerpo y moviendo mis piernas. Me detuve a mirar el espacio, y de pronto miré fijamente al asteroide al que nos dirigíamos y me di cuenta de que era la Luna. Entonces, volví  a la nave y les dije:
―Chicos, nos dirigimos a la Luna!, todos vayan a sus asientos que nos vamos a estrellar en nuestro objetivo!― Al instante, todos nos sentamos y sentimos muchos golpes. Rápidamente, salimos de la nave y pusimos las dinamitas. El piso de la Luna era totalmente duro como el cemento. Tenía una capa de polvo y estaba llena de cráteres. Las dinamitas  explotaron y agarramos lo nuestro.
     Volvimos a la Tierra luego de un largo viaje pero, al pisarla, la imagen de mis ojos se volvió blanca y vi una pared en frente mío. Era el techo, estaba durmiendo y era un sueño. La verdad, un sueño inolvidable.

jueves, 16 de agosto de 2012

diálogo



―Por fin he plantado la bandera en un lugar secreto y desconocido, hermoso, colorido y es tan frío que no puedo mover los ojos― dijo el señor Nemo, entusiasmado.
―y yo me siento muy feliz de haber estado con usted, capitán―dijo Aronnax.
―Aronnax, creo que es hora de negociar nuestra liberación, ¿no? ―pregunté.
―Si, es cierto. ―dijo el.